
No despiertes el corazón,
déjalo así,
dormir tranquilo.
Pisa suave.
No hagas ruido.
No endulces palabras
que mi boca sin búsqueda,
es alegre sin amores
ni raíces de espera.
Calla tus palabras melosas.
Susurra desde lejos
que en mi púrpura piedra
no encontrarás eco.
No tengo oídos atentos
para el grito de mi sangre,
ni caricias suaves,
para el deseo de tu carne.
Silencia las voces,
enmudece los gritos,
no quieras sostenerme
que ni voy cansada
ni huyo con prisa.
Yo sé de los cambios
que opera el amor,
cuando caes preso
en sus garras de acero.


Comentarios recientes
hace 11 meses
hace 1 año
hace 1 año
hace 2 años
hace 3 años