
Tiene el corazón dulce
me alegro como abeja obrera.
Nos basta un buen café cerca de la estufa
y el cine triste en trincheras de hombres tiernos.
Me enamora verlo de lejos
haciendo danzar su pincel de arcoiris
y rozando la pluma fértil de mis dedos.
No hay palabras que rompan silencios.
En nosotros no hay ecos antiguos
todo es nada y nada lo es todo
he perdido el miedo a callar
sin pensar en ausencias.
Las competencias han volado
a cornizas transparentes .
Si lo encuentro en mi camino
sé que nos abrazaremos
sabe que lo miraré largamente a los ojos
siempre cerrados de sonrisas y sueños.
Y el hace de cruel
y hace de genio
el hace de ironía
con un largo beso en la frente
antes de matarnos a besos.






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