
Silencio en la puerta, en las ventanas,
en cada pestillo silencio duro y oxidado.
En las paredes silencio y sobre las tejas
un silencio amortajado cubriéndolo todo.
Silencio en voces desmayadas y agónicas
aquellas que no habitan allí
pero ladran sobre las paredes
como viejas casonas cargadas de lagartijas.
Ni una letra danzando entre pasta negra
ni un tipeo mordaz escapando por el pasillo
todo era silencio lleno de voces.
Silencio en la noria y en el balde cargado de terrones
todo colmado en tazas de silencio y pobreza.
En los pasillos sombras quietas como perros en sueño
y en las camas, sábanas blancas de silencio y pudor.
Todo es silencio de novedad sin novedad
pero guarda en todo aquello
ni una falta de silencio aprendido
silencio anterior y silencio final convenido.






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